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23 mar. 2015

El valor supremo durante el envejecimiento.

El valor supremo durante el envejecimiento.

Hablemos del los 

“Valores humanos, en clave de envejecimiento”. 


Es indiscutible que todos los valores, sin excepción, son necesarios 

para el pleno desarrollo y felicidad de la persona.
Pero hay algunos valores que son imprescindibles y 

de gran ayuda durante el proceso de envejecimiento.
En esta ocasión hablaremos del primero de estos valores, 

del valor humano por excelencia: 

Dignidad humana, en clave de envejecimiento.

Primero definamos qué es la dignidad humana, en términos genéricos:
“Dignidad, es el valor supremo, irrenunciable e

 inviolable, propio de todo ser humano, independientemente de su edad, 

raza o condición social; sexo, ideas políticas o religiosas”.
Todos somos dignos e importantes, por el mismo hecho de ser personas.

Ahora bien, analizando esta definición, en clave de envejecimiento, 

descubrimos algunos prejuicios muy generalizados. 

Específicamente algunas ideas y sentimientos equivocados 

y negativos que nos hacen pensar y sentir, empezando con

 muchos adultos mayores, que al envejecer, la persona como 

que va perdiendo dignidad. Por consecuencia, estas ideas, 

obviamente erróneas, generan sentimientos de inseguridad,

 de minusvalía e infelicidad en la medida que vamos envejeciendo.

Veamos tres de estas ideas erróneas sobre el proceso de

 envejecimiento -casi automáticas- que vienen ligadas a 

sentimientos negativos que nos hacen sentir, indignos e infelices:

1. Idea negativa de la vejez, que la ligamos con sentimientos de 

tristeza y soledad. 


2. Idea negativa de la jubilación, ligada comúnmente a 

sentimientos de ociosidad, improductividad e inutilidad.


3. Idea negativa de nuestra propia persona e historia, 

la cual ligamos con sentimientos de insatisfacción, 

incluso de fracaso y, muchas otras, con sentimientos 

de culpa por lo que no hicimos o por lo que hicimos 

mal en nuestro pasado.

En conclusión, dignidad en clave de envejecimiento, 

es el valor supremo e irrenunciable, del que goza todo

 adulto mayor, sin excepción, que sea como haya sido

 nuestro pasado y a pesar de todas las limitaciones 

propias de la edad, nos da la certeza de que somos

 valiosos e importantes, con todo derecho y oportunidad, 

a seguir viviendo dignamente felices.

Quedo a tus órdenes.
Antonio Alonzo Ruiz.

999 340 2321
aalonzo@crehas.org

www.crehas.org 

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